No es fácil explicar de qué trata todo esto en una primera entrada en el blog, por lo que lo haré poco a poco y escalonadamente. El Arte de lo Cotidiano pretende ser una expresión de aquellas acciones, situaciones y acontecimientos que tienen lugar en el día a día y de las que tenemos o no constancia. No sólo pretende ser una expresión, sino una elevación a arte, porque no existe otra cosa más fundamental que aquello que ocurre día a día formando un todo y que nos permite seguir adelante.
El Arte de lo Cotidiano engloba acontecimientos, como decía antes, de los que tenemos constancia y de los que no. Esto me llevaría un largo rato de explicación por lo que haré un pequeño resumen en esta primera entrada y lo iré descomponiendo en futuras entradas. El hecho de comer, beber, lavarse las manos, dar un paseo, atarse los zapatos... son acontecimientos de los que tenemos constancia. En cambio, una hoja en mitad de un bosque, un coche pasando a tres calles de nosotros, una ola chocando contra las rocas son hechos que ocurren y de los que no tenemos constancia si no lo presenciamos. Tanto unos hechos como otros, ocurren y forman un todo. Forman una realidad. Dentro de los hechos de los que no tenemos constancia englobaré más acontecimientos abstractos que ocurren pero de los que no voy a hablar todavía.
En esta primera entrada voy a ilustrar con una foto aquello que sucede y de lo que no tenemos constancia a no ser que lo presenciemos: unos peces en el fondo del mar. Este hecho, percibido como aislado a nuestra vida, dentro del Arte de lo Cotidiano está unido a nosotros como aquello que sucede justo a nuestro lado. Pensemos por un momento que estamos en la playa tomando el sol tranquilamente. A nuestro lado podremos observar gente, sombrillas, colchones, toallas, sandalias, arena, agua... y un largo etcétera. Del mismo modo que estamos nosotros y nuestras cosas, está lo que nos rodea. Y más allá de lo que vemos, ocurre lo que no vemos, como serían las piedras del fondo, los peces, las plantas submarinas... aquello que también forma parte del todo que nos envuelve y que sin ello el todo estaría incompleto.
Una metáfora que ejemplifica esto es la siguiente: si descomponemos la realidad en granos de arena y la introducimos en un recipiente de cristal podríamos tener, quizá, un número finito (aunque altísimo) de granos, y estos granos formarían un todo. Pero si vamos quitando, grano a grano, esta realidad iría cambiando y desapareciendo. Por lo que cada uno de los granos forma parte imprescindible de todo aquello que nos rodea.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados